octubre 18, 2026
12 min de lectura

Análisis pericial de siniestros con vehículos de movilidad personal: metodología de investigación y determinación de responsabilidades

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Los vehículos de movilidad personal, popularmente conocidos como patinetes eléctricos, han irrumpido en el ecosistema urbano transformando los desplazamientos cotidianos. Su proliferación ha sido tan rápida que la regulación y, sobre todo, la investigación técnica de los siniestros en los que se ven implicados, avanzan a un ritmo muy inferior. Cuando se produce un accidente con un VMP, las preguntas se acumulan: ¿era adecuada la velocidad? ¿Respetó el conductor la normativa? ¿Pudo evitar el impacto? ¿Influyó un fallo mecánico?

Responder a estas cuestiones exige una metodología de investigación específica que se aleja, en muchos aspectos, de la reconstrucción de accidentes de tráfico convencionales. La ligereza del vehículo, la ausencia de sistemas de registro como el tacógrafo, la falta de homologación en muchos modelos y, en ocasiones, la inexistencia de un atestado policial detallado convierten al informe pericial en una pieza aún más crítica. Aquí no basta con aplicar fórmulas genéricas; se necesita un enfoque adaptado a la realidad física, normativa y técnica de estos dispositivos.

A lo largo de este artículo, desglosamos el proceso completo de análisis pericial de un siniestro con VMP. Desde la primera inspección ocular hasta la defensa en sala, pasando por la recogida de evidencias digitales, el análisis cinemático y la interpretación de la normativa aplicable. Todo ello orientado a que abogados, aseguradoras y peritos dispongan de una guía práctica y rigurosa para abordar estos casos con la máxima solvencia.

La singularidad de los siniestros con vehículos de movilidad personal

Un patinete eléctrico no es un ciclomotor, ni una bicicleta, ni un peatón. Esta obviedad encierra, sin embargo, la principal dificultad a la que se enfrentan los investigadores de accidentes. La combinación de una masa muy reducida, una aceleración instantánea, un centro de gravedad elevado y, con frecuencia, un comportamiento dinámico imprevisible obliga a replantear muchos de los modelos de reconstrucción tradicionales. Las ecuaciones que funcionan para turismos no siempre son extrapolables sin una profunda revisión crítica.

Además, los VMP introducen variables cualitativas que rara vez aparecen en los siniestros de automóviles. La superficie de la calzada, el estado de los neumáticos macizos, la presión de las ruedas —cuando son neumáticas— o incluso la posición del conductor influyen de forma determinante en la estabilidad y en la capacidad de respuesta ante un imprevisto. Un perito que ignore estos factores estará emitiendo conclusiones sobre un escenario que no se corresponde con la realidad física del accidente.

Diferencias fundamentales frente a los accidentes de tráfico convencionales

La primera diferencia sustancial radica en la propia naturaleza del vehículo. Un VMP estándar pesa entre 12 y 25 kilogramos, alcanza velocidades de hasta 25 km/h —en los modelos legalmente permitidos— y carece de carrocería, airbags, cinturones o cualquier sistema de retención. En caso de colisión, la energía cinética se transmite casi íntegramente al cuerpo del conductor y al elemento impactado, generando patrones de daños y lesiones que no guardan proporción con los observados en vehículos de mayor masa.

En segundo lugar, la ausencia de dispositivos EDR —registradores de datos de eventos— priva al perito de una fuente de información que en los turismos resulta valiosísima. No hay registro de velocidad, frenada, aceleración o ángulo de giro en el momento del impacto. La reconstrucción debe basarse, por tanto, en evidencias indirectas: huellas sobre el pavimento, deformaciones en el manillar, daños en el punto de impacto, trayectorias posteriores al choque y, muy especialmente, en la compatibilidad de versiones.

Por último, el factor humano adquiere un protagonismo aún mayor. La estabilidad de un VMP depende del equilibrio del conductor; una frenada brusca, un giro instintivo o una maniobra de esquiva pueden desencadenar una caída incluso sin contacto con otro vehículo. Evaluar la conducta del usuario —formación, experiencia, posibles distracciones— forma parte indisociable del análisis pericial.

Factores que convierten la investigación pericial en un desafío técnico y normativo

Varios elementos confluyen para hacer de estos siniestros un auténtico quebradero de cabeza para los investigadores. El primero es la dispersión normativa. Aunque la Dirección General de Tráfico publicó en 2022 un manual de características técnicas y una instrucción sobre VMP, la aplicación práctica de estas normas dista de ser uniforme. Muchos ayuntamientos han desarrollado ordenanzas propias, y la coexistencia de regulaciones locales con criterios nacionales genera zonas grises que los peritos deben dominar.

A esto se suma la proliferación de vehículos no homologados, modificados o adquiridos en plataformas que escapan a cualquier control. Cuando un patinete es capaz de superar con creces los 25 km/h, el escenario técnico y jurídico cambia radicalmente. El perito debe determinar si la velocidad real del VMP en el momento del siniestro superaba el límite legal y si esa circunstancia influyó de forma causal en el accidente.

Además, la recogida de pruebas en el lugar del siniestro suele ser más precaria que en los accidentes de tráfico tradicionales. La policía local puede no realizar un atestado completo, o limitarse a un parte de intervención sin croquis acotado, sin fotografías de detalle y sin la toma de declaraciones con el rigor necesario. El perito se encuentra a menudo ante un vacío probatorio que debe llenar con inspecciones posteriores, análisis de daños y entrevistas con los implicados.

Metodología de investigación en siniestros con VMP

Abordar un siniestro con patinete eléctrico exige seguir un protocolo sistemático que garantice la trazabilidad de todas las hipótesis y la solidez de las conclusiones. No hacerlo implica asumir riesgos elevados: desde la emisión de dictámenes inconsistentes hasta la pérdida de credibilidad en sede judicial. A continuación, se desgranan las fases fundamentales de esta metodología, desde la recogida de información hasta la validación final de la hipótesis más probable.

Conviene subrayar que, aunque las fases se presenten de forma secuencial, en la práctica se solapan y retroalimentan. El hallazgo de un nuevo dato durante la inspección puede obligar a revisar cálculos ya realizados o a replantear la hipótesis de partida. Esta flexibilidad no es síntoma de debilidad, sino un signo de rigor: un buen perito no se casa con su primera impresión, sino que la contrasta constantemente con las evidencias.

Recopilación de información y evidencias digitales

La primera tarea del perito consiste en reunir toda la documentación disponible antes de pisar la calle. Esto incluye, como mínimo, el atestado policial si existe, los partes de declaración de los implicados, las fotografías realizadas en el momento del siniestro, los informes médicos de lesiones y cualquier grabación de vídeo que pueda obrar en poder de los afectados o de establecimientos cercanos.

Un aspecto diferencial en los siniestros con VMP es la posible existencia de datos telemáticos. Muchas aplicaciones de alquiler de patinetes —y algunos modelos privados— registran trazados GPS, velocidades instantáneas, aceleraciones y frenadas. Recabar estos registros, analizar su coherencia técnica y confrontarlos con el resto de evidencias representa una fuente de información objetiva de primer orden. No obstante, el perito debe ser cauto: los datos GPS pueden contener errores de precisión que conviene filtrar y contrastar con otros indicios.

También es crucial documentar la situación meteorológica y las condiciones de luminosidad en el momento exacto del accidente. La lluvia, la calzada mojada o el deslumbramiento por el sol naciente pueden ser factores causales o coadyuvantes que ninguna reconstrucción rigurosa debería obviar.

Inspección técnica del lugar, del vehículo implicado y del VMP

La inspección ocular constituye el corazón de la investigación pericial. Sobre el terreno, el perito debe realizar un croquis detallado del escenario, acotar las referencias métricas, localizar y medir huellas de frenada, arrastre o arrastramiento, e identificar los puntos de impacto sobre el pavimento o el mobiliario urbano. En los siniestros con VMP, estas huellas pueden ser muy tenues —una simple rozadura sobre el asfalto—, por lo que es necesario extremar la minuciosidad y utilizar herramientas como cintas métricas, medidores láser e incluso fotografía cenital con dron si la complejidad lo requiere.

A continuación, se procede al examen de los daños en el vehículo o vehículos implicados y en el propio patinete. No se trata solo de fotografiar los desperfectos, sino de analizar su dirección, profundidad, altura respecto al suelo y correspondencia con los daños del otro elemento implicado. La compatibilidad de daños es, con frecuencia, el elemento que permite descartar versiones interesadas o fraudulentas. Es recomendable usar un testigo métrico en todas las fotografías y documentar cada detalle antes de que los vehículos sean reparados o desguazados.

En el caso específico del VMP, se debe inspeccionar el estado general del patinete: presión y dibujo de los neumáticos, funcionamiento del freno —delantero, trasero o regenerativo—, holguras en la dirección, estado de la batería y, si es posible, velocidad máxima programada. Estos datos pueden ser determinantes para establecer si un fallo mecánico contribuyó al siniestro.

Análisis cinemático y dinámica del accidente

Con los datos de la inspección sobre la mesa, el perito aborda el análisis cinemático. Aquí se aplican principios de la física clásica —conservación de la cantidad de movimiento, ecuaciones de movimiento uniformemente acelerado, estimación de velocidades a partir de huellas o desplazamientos— pero adaptándolos a las particularidades del VMP. La masa reducida, la posición erguida del conductor y la rápida transferencia de cargas hacen que modelos basados únicamente en energías de colisión de vehículos de gran tonelaje resulten inexactos si no se corrigen adecuadamente.

Es fundamental calcular, al menos, dos variables: la velocidad estimada del VMP en el momento previo al impacto y la velocidad del otro vehículo o peatón implicado. Cuando no existen huellas de frenada sobre el pavimento —algo frecuente en patinetes con freno regenerativo o con ruedas macizas que no bloquean—, el perito puede recurrir a métodos basados en la distancia de proyección del conductor, en los daños sobre los elementos colisionados o en el análisis fotogramétrico de las grabaciones disponibles.

El objetivo de esta fase es doble. Por un lado, establecer la secuencia temporal más probable del siniestro: puntos de percepción, tiempos de reacción, inicio de frenada, impacto y posiciones finales. Por otro, evaluar la evitabilidad. Preguntas como ¿podría el conductor del patinete haber frenado a tiempo si circulaba a la velocidad reglamentaria? o ¿tuvo el conductor del turismo oportunidad real de ver al VMP? encuentran respuesta en este bloque del informe.

Simulación y contraste de hipótesis

Los programas de simulación dinámica, como PC-Crash o Virtual CRASH, permiten recrear el accidente en un entorno virtual controlado mediante una reconstrucción digital de los hechos. Introduciendo los datos recabados —masas, velocidades estimadas, trayectorias, coeficientes de rozamiento— es posible generar una representación visual de la colisión que ayude tanto al perito como al juez a comprender la dinámica de los hechos. Sin embargo, la simulación no es un fin en sí mismo, sino una herramienta de validación: sus resultados deben ser coherentes con los daños reales y las posiciones finales registradas en la inspección.

La verdadera fortaleza del método reside en la posibilidad de contrastar varias hipótesis. Se pueden simular los escenarios propuestos por cada parte y comprobar cuál de ellos encaja con las evidencias físicas. Aquella hipótesis que no pueda reproducirse sin forzar parámetros o que genere contradicciones con los daños observados quedará técnicamente refutada. Este ejercicio de descarte riguroso otorga al informe una solidez argumental difícil de rebatir durante el contrainterrogatorio.

Además, la simulación cumple una función didáctica insustituible. En la vista oral, el perito puede proyectar la animación del siniestro, explicar sobre ella las distintas fases y mostrar, de forma intuitiva, por qué la versión defendida es técnicamente consistente. Un juez que visualiza la secuencia comprende mucho mejor los argumentos técnicos que si solo dispone de un informe escrito.

Determinación de responsabilidades en accidentes con patinetes eléctricos

Una vez establecida la dinámica del siniestro, el informe pericial debe abordar la cuestión que realmente preocupa a abogados y aseguradoras: ¿quién es responsable y en qué medida? La respuesta no surge automáticamente de los cálculos de velocidad, sino que requiere una interpretación jurídico-técnica de la normativa aplicable y del comportamiento de cada uno de los actores implicados.

La responsabilidad civil en accidentes con VMP se rige, con carácter general, por el principio de culpa extracontractual del artículo 1902 del Código Civil, modulado por la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor cuando intervenga un vehículo asegurado. Pero el patinete, salvo que haya sido homologado como vehículo a motor, no siempre cuenta con un seguro obligatorio de responsabilidad civil. Esta circunstancia introduce una complejidad añadida que el perito debe conocer, aunque su valoración se circunscriba estrictamente al plano técnico.

Criterios normativos y jurisprudenciales aplicables

El Real Decreto 970/2020 y la posterior actualización del Manual de Características de los VMP establecen las condiciones técnicas que deben cumplir estos vehículos para circular: velocidad máxima limitada a 25 km/h, sistemas de frenado, timbre, luces y reflectantes. Circular con un patinete no homologado o que supere la velocidad permitida no solo constituye una infracción administrativa, sino que puede convertirse en un elemento determinante de la responsabilidad si se prueba que esa circunstancia contribuyó causalmente al accidente.

Desde el punto de vista jurisprudencial, los tribunales empiezan a consolidar criterios que equiparan, a efectos de responsabilidad, la conducción de un VMP a la de un vehículo a motor cuando se demuestra una conducta negligente. El incumplimiento de las normas de circulación —saltarse un semáforo, circular por la acera, no respetar la prioridad de paso— es valorado como un indicio sólido de culpa. El informe pericial que demuestre técnicamente esa infracción y su relación con el siniestro se convierte en una prueba de cargo difícil de desactivar.

Análisis de la conducta de cada implicado

Un buen informe no se limita a señalar al conductor del patinete o al del turismo, sino que examina de forma individualizada la conducta de todos los intervinientes. Se analiza la velocidad, la trayectoria, el respeto a las señales, el tiempo de reacción disponible y la maniobra evasiva ejecutada o no por cada uno. El concepto de evitabilidad se desdobla: evitabilidad para el conductor del VMP y evitabilidad para el otro implicado. No es extraño que el perito concluya una concurrencia de culpas, con porcentajes de responsabilidad diferenciados que deberá justificar técnicamente.

En los casos de atropello a peatones por parte de un VMP, el análisis se centra en la previsibilidad del comportamiento del peatón, la velocidad y la trayectoria del patinete y la posible invasión de espacios peatonales. La altura reducida del patinete y su escasa sonoridad lo convierten en un vehículo especialmente peligroso para los viandantes. Este factor debe ser ponderado por el perito a la hora de evaluar la diligencia exigible al conductor del VMP.

Finalmente, no hay que olvidar el papel que juegan las aplicaciones de alquiler. Si el siniestro involucra un patinete compartido, es necesario verificar si se produjo un fallo técnico imputable a la empresa operadora, si existían advertencias sobre el estado del vehículo o si el usuario fue correctamente informado de la normativa local al iniciar el alquiler. Aunque esta esfera se adentra en la responsabilidad contractual, el informe pericial puede y debe aportar datos técnicos que permitan al juez valorar estas circunstancias.

El informe pericial ideal en casos de VMP

La calidad del informe pericial se mide por su capacidad para transformar datos técnicos dispersos en un relato coherente, verificable y jurídicamente útil. No basta con acumular cálculos; es necesario ordenarlos, explicarlos y conectarlos con los hechos controvertidos del procedimiento. Un dictamen que no responda a las preguntas clave del litigio, por muy brillante que sea en lo técnico, habrá fracasado en su función probatoria.

Para los abogados, disponer de un informe que cumpla estos estándares representa una ventaja estratégica de primer orden. Les permite anticipar la valoración judicial, reforzar la negociación extrajudicial con la aseguradora contraria y, en última instancia, defender en sala una posición sólidamente apuntalada por la ciencia y la técnica.

Elementos clave que debe incluir

El informe debe estructurarse de forma lógica y progresiva. Se recomienda comenzar con un apartado de análisis documental, donde se reseñen y comenten críticamente todas las fuentes utilizadas, señalando las lagunas e incoherencias detectadas. A continuación, se expone la inspección técnica con el detalle suficiente para que cualquier lector pueda reproducir mentalmente el escenario.

El núcleo del dictamen lo constituyen los cálculos cinemáticos y la reconstrucción. Es imprescindible que el perito detalle qué fórmulas ha utilizado, qué parámetros ha asumido y por qué. Si se ha empleado simulación informática, se deben incluir las capturas de pantalla necesarias y explicar las simplificaciones asumidas por el modelo. Las conclusiones deben derivarse de forma natural de todo lo anterior, y cada una debe estar respaldada por uno o varios párrafos del cuerpo del informe.

Además, se debe reservar un espacio para el análisis de hipótesis alternativas. Exhibir que se han considerado otras explicaciones posibles y que han sido descartadas por incompatibilidad con los datos otorga al dictamen una objetividad que los tribunales valoran muy positivamente.

La siguiente tabla resume los elementos imprescindibles:

Elemento Contenido mínimo Objetivo
Análisis documental Atestado, fotografías, declaraciones, informes médicos, datos GPS Fijar la base objetiva del estudio
Inspección técnica Croquis acotado, fotografías con testigo métrico, examen de daños y estado del VMP Validar la compatibilidad física
Análisis cinemático Cálculo de velocidades, distancias, tiempos de reacción Establecer la dinámica del impacto
Simulación Representación virtual de la secuencia del accidente Visualizar y comprobar la coherencia de la hipótesis
Análisis de hipótesis Escenarios alternativos de cada parte y su descarte técnico Robustecer la conclusión principal
Conclusiones Claras, numeradas y respaldadas por los apartados anteriores Servir de base a la argumentación jurídica
Anexos Planos, gráficos, fotogrametría, fotos adicionales Apoyo visual y documental

Errores comunes que pueden dinamitar un dictamen

El peor enemigo de un informe pericial es la falta de justificación. Emitir una conclusión rotunda sin haber mostrado los cálculos que la sustentan equivale a pedir al juez un acto de fe. En el momento en que la otra parte someta al perito al contrainterrogatorio, esa carencia quedará expuesta y arrastrará al descrédito al resto del dictamen.

Otro fallo frecuente es ignorar la normativa local. Circular por una zona peatonal puede ser legal en un municipio y estar prohibido en el colindante. Si el perito omite verificar la ordenanza municipal aplicable al lugar del siniestro, estará construyendo su análisis sobre un cimiento normativo erróneo.

La falta de claridad expositiva es igualmente dañina. Un informe escrito en una jerga inaccesible para el juez no cumple su función comunicativa. El perito debe hacer el esfuerzo de traducir los conceptos complejos a un lenguaje comprensible, apoyándose en gráficos, esquemas y comparaciones que faciliten la asimilación de la información.

Por último, acudir a juicio sin preparar la defensa del informe es un error de consecuencias devastadoras. El perito debe anticipar las objeciones que le planteará la parte contraria y tener preparadas las respuestas, los cálculos y las referencias técnicas que avalen su posición. La ratificación y el contrainterrogatorio no son un trámite; son la prueba de fuego del dictamen.

Checklist rápida para abogados que manejan siniestros de VMP

Ponemos a disposición de los letrados una herramienta de verificación rápida que permite evaluar, de un vistazo, si un informe pericial cumple con los estándares exigibles. Esta lista no sustituye un análisis pormenorizado, pero ayuda a detectar carencias evidentes antes de presentar el dictamen en sede judicial.

Criterio Cumple / No cumple
¿Identifica y comenta todas las fuentes documentales utilizadas?
¿Incluye croquis acotado con referencias métricas precisas?
¿Examina el estado del VMP y verifica su homologación?
¿Presenta los cálculos cinemáticos de forma reproducible?
¿Contrasta al menos dos hipótesis diferentes?
¿Las conclusiones están numeradas y respaldadas por los apartados anteriores?
¿El lenguaje es comprensible para un lector sin formación técnica?
¿El perito tiene experiencia acreditada en sala?

Conclusiones

Para usuarios sin conocimientos técnicos

Los accidentes con patinetes eléctricos se han convertido en una realidad cotidiana, pero investigarlos correctamente sigue siendo un desafío. La clave está en no precipitarse: un buen informe pericial debe recoger todas las pruebas disponibles, examinar los vehículos sobre el terreno, calcular velocidades y trayectorias con rigor y, sobre todo, comprobar si los daños encajan con cada versión de los hechos. Solo así se puede determinar quién cometió un error y en qué medida.

Si usted es abogado o particular implicado en un siniestro de este tipo, exija siempre un análisis que vaya más allá de las apariencias. Pregunte si se han consultado los datos del GPS del patinete, si se ha examinado el estado del vehículo, si se ha comprobado la normativa local. Un dictamen sólido no es un gasto, es la mejor herramienta para defender sus derechos o los de su cliente.

Para profesionales del derecho y peritos

La investigación de siniestros con VMP requiere un enfoque multidisciplinar que integre el dominio de las ordenanzas municipales, el conocimiento de las aplicaciones telemáticas de movilidad compartida y la adaptación de los modelos cinemáticos a vehículos de masa ultraligera. El perito debe ir más allá del método tradicional y construir, en cada caso, una metodología ad hoc que no dé por supuesto ningún parámetro sin verificarlo experimentalmente.

La defensa en sala de estos informes demanda, además, habilidades comunicativas muy afinadas. Explicar ante el juez por qué un patinete que apenas deja huella puede ser responsable de un siniestro grave exige pedagogía, apoyos visuales y una capacidad de síntesis que solo se adquiere con la práctica. Los despachos que inviertan en peritos especializados en VMP obtendrán una ventaja competitiva tangible en un nicho de litigiosidad creciente.

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Cristian Palazzi
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